Uno de los obsequios más generosos que contienen los libros de LaTE es la escritura y transmisión de Gérard Pommier, psicoanalista que fuera analizante y discípulo de Lacan, así como discípulo de Françoise Dolto. Y en este libro de CUENTOS INFANTILES, también está presente su escritura. De hecho Cristina Jarque inicia el libro In memoriam de Gérard Pommier, porque hace poco más de un mes comunicaron que este psicoanalista había muerto.
Pero en este libro encontramos su escritura. Y la sorpresa es
que Pommier dedicó este escrito a compartirnos algo de su tiempo de supervisión
con Dolto, que ocurría en paralelo con su análisis con Lacan. Es su testimonio
y es su historia, con la que podemos hacernos alguna idea de otra imagen de
Lacan y de la misma Dolto.
Respecto del quehacer del analista con adultos o con niños,
Pommier escribe: «Pero Dolto
ha escrito en “La imagen del cuerpo” (L´image du corps) que todo analista de
niños debe ser en primer lugar un analista de adultos. Ahora más bien, yo
pienso lo contrario: que todo analista de adulto debería escuchar a los adultos
como si escuchara en ellos a un niño que habla, es necesario escuchar lo
infantil en el adulto. Allí es la transferencia principal del psicoanálisis”. Llama
mi atención porque Dolto es muy reconocida respecto de su trabajo con niños. Y
porque es una reflexión-discusión que he encontrado en algunos espacios de
trabajo psicoanalítico. Pero que nos lo cuente Pommier y además nos diga su
posición al respecto, me parece muy valioso. Por las posiciones que uno también
va tomando en el quehacer psicoanalítico.
Inicia con Dolto y Lacan, para llevarnos a pensar sobre el
lugar den analista respecto de adultos y niños. En algún momento es contundente,
al punto de nombrar a ciertos practicantes del psicoanálisis, como gustan
nombrarse, “ladrones de transferencias”. Y nos comparte cierta invitación
respecto de Dolto. Y nos cuenta un poco más sobre sus tiempos de supervisión y análisis,
así como la terminación y eso que sigue
siendo irresoluto.
Su trabajo con niños es el siguiente momento: dislexias, disortografias,
dificultades de escritura. Así como dibujos y bosquejos y el decir de uno de
sus pequeños analizantes. Para arribar a un episodio con una neurocientifica,
que denostó a Dolto. Cosa que no deja de ocurrir al día de hoy. Pero Pommier comenzó
a tomar notas, es decir comenzó a estudiar a fondo, para escribir un libro
sobre “las relaciones entre psicoanálisis y las neurologías”. Al punto de también
hacer fuertes afirmaciones, si no se conoce lo que las neurociencias debaten y dialogan
con el psicoanálisis, sobre los postulados psicoanalíticos como pulsiones
(Freud) o imagen del cuerpo y esquema corporal (Dolto).
Vuelvo a decir, la presencia (ahora ausencia) de Pommier es
uno de los obsequios más generosos que hay en estos libros. Presencia-ausencia
que esta mediada por su escritura, su imagen o de lo que él dicen sus allegados
como Cistina Jarque.
Psic. Mauro Cruz Mtz.


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